31 de agosto de 2012

Esta noche Viernes 31 de Agosto tendremos la LUNA AZUL o BLUE MOON

"Blue moon"
Agosto tendrá este viernes su segunda luna llena. Este fenómeno se conoce como 'Luna azul' y ocurre aproximadamente cada dos años y medio. Según han señalado los expertos, la luna llena se da cada 29 días, pero es muy difícil que todos los años se produzca un fenómeno de estas características. De este modo, agosto se convierte en el mes de la 'Luna azul' ya que se produjo una Luna llena el pasado día 2 y ahora presenciará la del próximo 31.


Los astrónomos han indicado que no existe relación alguna entre este fenómeno y la época del año, es decir, que se podría producir en cualquier mes del año, excepto en febrero, que al tener 28 día no puede tener 'Luna azul'.
Recientemente, en 1999, hubo dos meses de 'Luna azul' en un mismo año, en enero y en marzo. De hecho, los expertos indican que entre tres y siete veces en cada siglo hay dos lunas azules en un mismo año.


Debido a que el mes de febrero es el único cuya duración es inferior al ciclo lunar, la primera siempre se produce en enero y la segunda, en orden decreciente de probabilidad, en marzo, abril o mayo.


Finalmente, los astrónomos destacan que el nombre del fenómeno no tiene nada que ver con la apariencia del satélite. De hecho, el próximo viernes nadie verá una luna de color azul.


El término 'Luna azul' se tradujo literalmente del inglés, 'blue moon'. En este caso, 'blue moon' derivaría del término 'belewe moon', que podría traducirse como luna traidora. Según algunas interpretaciones, una doble luna llena antes de Semana Santa podrís despistar a los creyentes y obligar les a hacer un doble ayuno de Cuaresma. 'Blue moon' también puede indicar un evento raro que sucede muy de vez en cuando.

FUENTE

30 de agosto de 2012

"Te deseo" de Victor Hugo

 







Victor Hug
(Besançon, Francia, 1802 - París, 1885) Escritor francés. 









Te Deseo

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de
olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso
malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que
por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que,
algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea
justo, para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los
que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con
los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que
haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado
deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es
necesario dejar que influyan en nosotros.

Te deseo de paso que estés triste, no todo el año,
sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean,
seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro
y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto
matinal, porque de esta manera, te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla, por más
minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero, porque es
necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y
digas:
«Esto es mío», sólo para que quede claro quien es el dueño de quien.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera,
pero que si muere alguno, puedas llorar sin
lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena
mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando estén
exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para
recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.


 

Cuando llega la noche - Fotos Nocturnas

Invitación exposición de Marisol Carratalá en el Ateneo de Alicante


Hola: 
te adjunto invitación de mi próxima exposición que inauguraré el 6 de septiembre a las 19,30 horas en la sala del  Ateneo de Alicante, C/ Navas, 32 y me encantaría si puedes, verte allí y por supuesto puedes venir con quien quieras. 
Un abrazo. 
Marisol

29 de agosto de 2012

Invitacion a la primera exposicion en solitario de Emy Mayoral en el Hotel Pueblo Acantilado Suites de Campello

Invitacion a la primera exposicion  en solitario de Emy Mayoral en el Hotel Pueblo Acantilado Suites de Campello



Hola
tengo el placer de invitaros a mi primera exposicion.
El 7 de septiembre a las 20h. en el  Hotel Pueblo Acantilado Suites- Campello
 
Saludos
Emy 
 










Como llegar?

Pueblo Acantilado Suites

Mileva Maric y Albert Einstein, la roca detrás del genio y la mujer de piedra.

Mileva Maric y Albert Einstein se conocieron en la Universidad Politécnica de Zurich a finales del siglo XIX. Maric era la única mujer que estudiaba matemáticas y física en aquella universidad. En 1896 iniciaron una relación sentimental y Einstein estaba fascinado por la intensa colaboración intelectual que recibía de parte de su compañera serbia. A la única persona que disgustaba aquella relación era a la madre del genio, una alemana misógina y xenófoba, que nunca vio con buenos ojos a la serbia: “Ella es un libro igual que tú, pero lo que tú necesitas es una mujer. Cuando tengas 30 años, ella será una vieja bruja”.


Mileva Maric y Alberto Einstein a finales del siglo XIX
 Como sea, la pareja estaba flechada porque ambos hablaban el mismo lenguaje: ella le dio clases de matemáticas (que nunca fueron el fuerte de Einstein), preparaban juntos sus exámenes y compartían el mismo interés por la ciencia y por la música. Einstein le escribió en 1900: “Estoy solo con todo el mundo, salvo contigo. Qué feliz soy por haberte encontrado a ti, alguien igual a mí en todos los aspectos, tan fuerte y autónoma como yo”.

En 1902, Einstein se trasladó a la ciudad de Berna, Suiza, donde consiguió empleo en una oficina de patentes. Tras cinco años de convivencia Albert y Mileva terminaron casándose a comienzos de 1903 y tuvieron su primer hijo al año siguiente. En sus ratos libres, Einstein desarrolló, entre otras cosas, la Teoría de la relatividad especial que habría de revolucionar la física moderna. Los frutos de su trabajo fueron publicados en 1905, en la -en aquel entonces- prestigiosa revista Annalen der Physik.



Un ejemplar de "Anales de la Física"
  • Cuando se le preguntaba a Mileva por qué no firmaba los artículos que elaboraba junto a su esposo, su respuesta era: "Wir sind ein Stein!" (Somos Einstein), que en alemán significa “somos una piedra”.

Esta es más o menos la historia oficial, la que todos sabemos; pero se puede ahondar un poco más en la vida privada del genio, en sus inicios y sobre todo, en la relación con su primera esposa.

Aunque Mileva fue una sobresaliente matemática, nunca terminó formalmente sus estudios, en cambio Albert pudo defender su tesis doctoral en 1905. Para 1908, Einstein consiguió finalmente un puesto de profesor en la Universidad de Berna. En cuanto a Mileva, el matrimonio la obligó a abandonar definitivamente la universidad y la física.

Existen varias cartas del noviazgo en las que Einstein debate con ella sus ideas de la relatividad e inclusive se refiere a “nuestra teoría” y le da un trato de colega. A partir de estas evidencias hay estudiosos que concluyen que las ideas fundamentales de la teoría de la relatividad fueron de Mileva Maric, quien no pudo continuar con su carrera puesto que se hizo cargo del cuidado de los hijos, uno con retraso mental, lo que desde luego le exigió más cuidados maternales. Incluso ahora se sabe que engendraron una niña en 1902, antes de casarse, de la cual se sabe muy poco, sólo que la entregaron en adopción.

Mientras ella cuidaba de sus hijos y renunciaba a la ciencia, Einstein desde su puesto académico tuvo el tiempo suficiente para concluir sus estudios y desde luego para desarrollar la teoría, de la que se sabe ahora, no todo el crédito era suyo. En esa pareja de físicos alguien tenía que cuidar a los niños, alguien tenía que lavar y preparar la comida; y ése fue el papel que Einstein y la sociedad patriarcal asignaron a Mileva, quien subordinó todas sus aspiraciones a los objetivos de su esposo y puso todos sus conocimientos a su servicio.



Mileva Maric y sus hijos, Albert y Eduardo

Con el paso del tiempo la relación se tornó disfuncional. Ella ya no le resultaba divertida y tampoco le aportaba nuevas ideas ni conocimientos. Las “Reglas de conducta” que Albert Einstein le impuso por escrito en 1914 son una cruda muestra de su autoritarismo y, a su vez, del machismo y violencia sicológica que ejerció en contra de Mileva:

“A. Te encargarás de que:
mi ropa esté en orden,
que se me sirvan tres comidas regulares al día en mi habitación,
que mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y que mi escritorio no sea tocado por nadie, excepto yo.

B. Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales. En especial no solicitarás que:
me siente junto a ti en casa,
que salga o viaje contigo.

C. Prometerás explícitamente observar los siguientes puntos cuanto estés en contacto conmigo:
no deberás esperar ninguna muestra de afecto mía ni me reprocharás por ello,
deberás responder de inmediato cuando te hable,
deberás abandonar de inmediato el dormitorio o el estudio y sin protestar cuanto te lo diga.

D. Prometerás no denigrarme a los ojos de los niños, ya sea de palabra o de hecho.”

Con este tipo de imposiciones obviamente que las cosas no funcionarían nunca, por lo que los Einstein terminaron separándose en 1914. Einstein volvió a casarse en 1915 con una de sus primas, Elsa Einstein, quien también era divorciada y tenía dos hijas. Esta nueva relación marital fue como un necesario soplo de vida para el aún desconocido físico, ya que apenas un año después y con una inusual lucidez y energía dio a conocer su famosa Teoría General de la Relatividad.

Elsa Einstein, prima y segunda esposa del genio
Elsa fue la mujer sumisa que Einstein buscaba. En silencio y total sumisión supo mantenerse a prudente distancia, dedicada al hogar y facilitándole el trabajo de investigación. Su doméstica obediencia dio un paso más cuando aceptó organizarle la agenda y restringirle el número de visitantes que aspiraban hablar con él, a medida que crecía su fama.

De los hechos se desprende que Einstein nunca necesitó una esposa sino una secretaria, y que no quiso formar una pareja científica ni conceder crédito alguno en su teoría a su ex esposa Mileva. Quizá por eso, de alguna manera le pagó por su aporte, al otorgarle el dinero que ganó por el Premio Nobel de Física.

Un detalle bastante revelador aportado por la feminista alemana Senta Trömel-Plözt es que, cuando Albert y Mileva se separaron oficialmente en 1919, el documento del divorcio incluyó una cláusula de que, en caso de recibir Einstein algún premio por los artículos publicados en 1905 en los Annalen der Physik, debía entregárselo íntegramente a Mileva. ¿Tenía la esperanza Mileva que ese trabajo revolucionaría al mundo? ¿Cómo pudo saberlo si no fue parte del mismo? Fue en los años de su vida conjunta, hasta 1914, cuando nacieron las obras más importantes de Einstein, por lo que algunos creen que el papel de su mujer era significativo, sobre todo en matemáticas, materia en la que alguna vez brilló en su Facultad.
Mileva Maric
Y fue así que en 1921 Albert Einstein ganó el Nobel de Física por sus publicaciones de 1905, y un año después le entregó la totalidad del dinero del premio a su ex-esposa. Y también hay que decirlo: Einstein era un misógino empedernido. Estaba convencido de que “muy pocas mujeres son creativas. No enviaría a mi hija a estudiar física. Estoy contento de que mi segunda mujer no sepa nada de ciencia”. Decía también que “la ciencia agría a las mujeres”, de ahí la opinión que tenía de Marie Curie: “nunca ha escuchado cantar a los pájaros”. Aun así, dentro de ese machismo recalcitrante, fue quien acuñó la célebre frase: “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.

Mileva vivió hasta el último de sus días en Zúrich, en un apartamento con vista a la facultad en la que estudiaron juntos. El piso fue comprado justamente con el dinero del Premio Nobel.

Sirva este pequeño retrato de Mileva Maric como homenaje a esas miles, millones de abnegadas esposas y madres, que han sacrificado sus sueños, carreras e ideales, porque el instinto maternal y el amor han sido más fuertes que el estatus.

 PUBLICADO POR


28 de agosto de 2012

MAPA MUNDI DIGITAL - IBGE


Muy interesante!!!
  MAPA MUNDI DIGITAL - IBGE - (ES PARA GUARDAR y CONSULTAR)  
Recientemente el IBGE lanzó un mapa - mundi digital. Como síntesis: histórico, con indicadores sociales, economía, redes, medio ambiente….  entre otras curiosidades.

Gracias Maria por esta magnífica aportación......

27 de agosto de 2012

La Alhambra: nuestro legado andalusí

Amanece el día en Granada, y vigilante de su ciudad, siempre despierta, la Alhambra se alza altiva sobre la colina de la Sabika, entre castaños, álamos, olmos y avellanos. A su lado, el Darro y el Genil; a sus espaldas, las altas cumbre de Sierra Nevada. Y ella, sublime, impone su respeto y su elegancia nazarí.

Desde que en 1238 el rey Muhammad I puso sus primeras piedras, este conjunto arquitectónico empezó ya a destacarse como uno de los más imponentes del mundo. Cada patio, cada habitación, cada palacio, cada jardín, tiene un sello característico, una nota de poesía inscrita en sus paredes en forma de grabados, enrejados, aguas y flores.

 La entrada más clásica es aquélla a la que se accede desde el centro de Granada, subiendo la cuesta de Gomerez. Bajo la Puerta de la Justicia que da entrada a todo el conjunto, se juzgaban los asuntos del pueblo. Según reza en el mismo arco, fue construida por Yusuf I , y terminada en el año 1348.
Esta torre de la Justicia se caracteriza por su doble arco abovedado en ladrillo, en los que rezan menciones alusivas al poder de Alá. Una vez que atravesamos esta puerta, nos encontramos dentro con tres zonas claramente diferenciadas: la parte de la Alcazaba, alojamiento de la guarnición militar que se encargaba de defenderla, y parte más antigua de todo el conjunto; la zona de los Palacios Nazaríes, que es el auténtico corazón de la Alhambra, por su belleza y su importancia, y los jardines del Generalife. También es de gran belleza y digno de visitar el palacio de Carlos V.

 La Alcazaba:

Una vez atravesamos la Puerta de la Justicia, llegamos a la Plaza de los Aljibes, desde donde podremos acceder a la parte fortificada y a la zona de los palacios. Destacar de esta zona sobre todo la Torre y su Patio de las Armas y la Torre de la Vela. Ésta se alza como un gran baluarte sobre la ciudad de Granada, que queda empequeñecida allí a sus pies. Asomados a ella obtendremos unas maravillosas vistas de todo el barrio del Albaicín. Hasta hace muy poco, su campana sirvió de toque para que al anochecer los agricultores de la vega recogieran y se marcharan a casa.

 Los Palacios Nazaríes

Pero si la parte de la Alcazaba nos muestra unas vistas incomparables de toda la Vega granadina, la zona de los Palacios nos ofrece todo un enjambre de arte y belleza. Y es que cada una de sus salas se merece un apartado; una parada; una admiración; una fotografía. Yusuf I reedificó el Cuarto Dorado y el Mexuar, la primera sala que nos encontraremos, y que tantas transformaciones ha sufrido a lo largo de los siglos. Aquí tenía su sede el gran tribunal del reino. En el centro de la sala hay cuatro columnas mozárabes que se alzan hasta el techo, de época cristiana. Las paredes están cubiertas de azulejos y en ella está el escudo de Carlos V. Destaca una balaustrada en madera que da pie al coro de la sala.
Si hay algo que destaque de la obra que nos legó Yusuf I, ese fue sin duda el Palacio de Comares, la que fue su residencia oficial en la Alhambra. Sus paredes alicatadas en zócalos y los motivos de yesería que la adornan son auténticas maravillas, que se tranforman en admiración, cuando las atravesamos para entrar en el Patio de los Arrayanes. En él se encuentran, sin duda, muchos de los grandes logros del arte nazarí. En su centro, un precioso estanque refleja las columnas que lo rodean; sus paredes fueron decoradas con yesería en formas geométricas, y en ellas abundan las oraciones dirigidas a Alá. Su nombre se lo debe a los macizos de arrayanes que bordean el estanque, y cuyo color verde contrasta sobremanera con el mármol blanco del suelo del patio.


Patio de los Leones

Mohammed V, hijo de Yusuf I, nos legó otra de las grandes obras del conjunto; la que quizás sea el símbolo más conocido de la Alhambra: el Palacio de los Leones y su famoso patio. Este palacio es la parte más barroca de todo el recinto. Y aún así, su luz, su colorido, su ambientación, invita a la reflexión, a la paz, a la tranquilidad; y es que tanto el Palacio, como su Patio fueron construido con esa idea: la del descanso. Debe el nombre a los doce leones surtidores de la fuente que ocupan el centro del patio y que se creen pertenecieron a un potentado judío. Reza en la misma fuente del Patio, los siguientes versos, escritos por uno de los muchos poetas que por aquel entonces habitaban la Corte:

Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas,
lágrimas que esconde por miedo a un delator.
¿No es, en realidad, cual blanca nube
que vierte en los leones sus acequias
y parece la mano del califa, que, de mañana,
prodiga a los leones de la guerra sus favores?

A los lados del patio son dignas de visitar la Sala de los Abencerrajes y la de las Dos Hermanas, quizás una de las más bellas de todo el Palacio.
Cruzando la Sala de los Abencerrajes, llegamos hasta las habitaciones de Carlos V, compuestas por seis salas, de las cuales, cuatro, fueron habitadas a mediado del siglo XIX por el escritor Washington Irving, quien escribió sus “Cuentos de la Alhambra”.
Por último, mencionar los no menos conocidos Jardines del Partal, construidos en escalones, y entre los que se levanta, esbelta, la Torre de las Damas.

 El Palacio de Carlos V

 Justo a la entrada de los Palacios nos encontramos con su Palacio, inciado en el año 1526. El edificio se encargó al arquitecto Pedro Machuca, y está levantado en estilo renacentista. Destacar de él, principalmente, su patio circular de 31 metros de diámetro.

 Los Jardines del Generalife

Aconsejo el dejar los jardines para acabar la visita. Y es que pasear por ellos es un momento de tranquilidad incomparable. Son tan bellos, tan coloridos, tan refrescantes, que gusta olvidarse de todo el cansancio, de todo el estrés del día absorbiendo sus olores; admirando sus colores; sintiendo sus rincones. Ver caer el día entre sus muchos árboles y flores es una sensación inolvidable.
Construidos en el siglo XIV, el Patio de la Acequia es su parte más importante. Compuesto por arrayanes, cipreses, naranjos y rosales, enmarcan a una larga acequia que a lo largo cruza el patio, entre surtidores de agua cristalina. En cada extremo de la acequia, dos pequeñas fuentes en forma de taza. Con el otro, el patio de los Cipreses, corre una leyenda. Bajo una de sus cipreses, el denominado de la Sultana, se veía la mujer de Boabdil con uno de sus caballeros abencerrajes, lo que provocó la muerte de los señores de esta tribu, que fueron degollados por orden del Sultán.
Su magnífica estampa; su significado en la historia de nuestro país; su belleza; su arte, su poesía, le ha valido que haya sido nombrada candidato a figurar entre las nuevas 7 maravillas del Mundo.

Un año de la muerte de Lucian Freud

Para la inmensa mayoría de los mortales FREUD es sinónimo de psicoanálisis. Pero sin embargo para los aficionados a la pintura, Freud es el nombre del mejor retratista del siglo XX, que casualmente es el nieto del Doctor austriaco.

Autoretrato
 Murió Lucian Freud. El crítico australiano Robert Hughes lo describió hace unos años como el máximo artista inglés vivo. Pocos discutirán que fue el gigante del arte figurativo de nuestro tiempo. Frente al éxito comercial del escándalo artístico, Freud reivindica el poder tradicional de la pintura. El New York Times lo recuerda aquí, The Guardian acá, The Telegraph publica esta nota. En el Financial Times se le describe como el mejor intérprete de la carne humana. Puede verse una conversación de Charlie Rose con William Acquavella and John Richardson. The Guardian también comparte una buena galería de su vida y su trabajo.

Martin Gayford posó para Freud y escribió un libro sobre la experiencia. David Dawson, su asistente por más de una década, lo fotografío muchas veces en su estudio. Este libro recoge sus imágenes. Acá se puede recorrer una parte de su obra. Éste es un documental interesante sobre sus retratos. Florence Waters enlista datos que poco se conocen de su vida y de su obra. El crítico Martin Gayford recuerda a su amigo. Jerry Saltz explica por qué admira a un artista que no le gusta. El obituario del Economist describe su despiadada honestidad.

En el New York Times, Michael Kimmelman lo recuerda como el hombre más interesante de Londres. Merope Mills narra la entrevista que se convirtió en una cita. El Telegraph junta algunas expresiones suyas. William Feaver recuerda sus llamadas telefónicas y la rudeza de sus cartas. Para Fernando Castro, en el abc, sus retratos son "las más honestas modulaciones de la melancolía contemporánea." Manuela Mena, en El país, cree que será tan importante como su abuelo para entender al siglo XX.


Retratos de Lucian Freud

 


En 2008,  BENEFITS SUPERVISOR SLEEPING, un retrato de la modelo Sue Tilley de 125 kg de peso, batió el record de valoración de un pintor vivo al venderse por 33,6 millones de dólares. ¿Es su mejor obra? Creo que no, pero si que es la más cara y famosa, además de un buen ejemplo de la pintura de Freud. La rotundidad de la carne que desborda el cuadro.


LUCIAN FREUD

 
Le 21 juillet 2011, la terrible nouvelle tombe sur toutes les radios. Le vieux monsieur de la peinture est mort.
Lucian Freud est notamment célèbre pour avoir peint, en 2001, le portrait de la reine Élisabeth II à l'occasion de son jubilé, tableau qui a soulevé une polémique en Grande-Bretagne.
Par son style à la fois réaliste, acéré et presque caricatural, Lucian Freud est considéré comme un des peintres figuratifs contemporains les plus importants, et un des plus exemplaires.
« Toute œuvre est un portrait. » (Lucian Freud)
Lucian Freud naît le 8 décembre 1922 à Berlin. Son père, l'architecte Ernst Ludwig Freud, est le plus jeune fils de Sigmund Freud. ll est le petit-fils du médecin et fondateur de la psychanalyse, Sigmund Freud.
En 1934, pour échapper à l'antisémitisme nazi, Ernst Ludwig emmène sa famille à Londres. En 1938, suite à l'Anschluss, Sigmund Freud les y rejoint (les quatre sœurs de ce dernier -- octogénaires -- resteront à Vienne et mourront en camp de concentration).
Après ses études secondaires, Lucian entre en 1938-1939 à la Central School of Arts and Crafts de Londres. De 1939 à 1941, il suit les cours de Cedric Morris à l'East Anglian School of Painting and Drawing à Dedham. Il est alors mobilisé dans la marine marchande puis démobilisé après trois mois de mer.
De 1942 à 1943 il étudie à temps partiel au Goldsmith's College à Londres. En 1943, il illustre les poèmes de Nicholas Moore. Il expose, pour la première fois, à la galerie Lefèvre à Londres en 1944. Sa peinture est alors influencée par le surréalisme : en témoigne le tableau énigmatique The Painter's Room. Déjà, « l'univers personnel de Freud y est représenté : la fenêtre, la plante, l'animal, tous les éléments de son œuvre sont en place ».
En 1946, Freud visite Paris et la Grèce. Il reviendra très régulièrement à Paris pour rendre visite à Picasso et à Giacometti.
En 1948, il épouse la fille du sculpteur Jacob Epstein, Kitty Garman. C'est son premier mariage : marié et divorcé à plusieurs reprises, Lucian Freud a eu de nombreux enfants, dont la designer de mode Bella Freud, l'écrivain Esther Freud ou l'artiste Jan Mc Adam Freud.
À partir des années 1960, son style à la fois brutal et réaliste se forge avec comme thèmes privilégiés les portraits de ses amis, mais aussi des commandes, des grands nus vus comme écrasés par la vision de l'artiste, des portraits de chevaux et de chiens. Il est alors proche de Francis Bacon, Frank Auerbach, Kossof, Andrews, etc., amis avec qui il forme ce que l'on appellera l'« École de Londres » -- groupe auquel sera consacrée une exposition, en 1998-1999, au musée Maillol.
En juillet 2010, il expose à Beaubourg, au centre Pompidou à Paris, "l'atelier".

La aurora boreal, en directo desde Groenlandia del 24 de agosto hasta el 28 en RTVE.es

- Desde las 02.30 de la madrugada en directo en RTVE.es: auroras boreales
- La asociación astronómica Helios muestra las imágenes desde el sur del país

Durante la madrugada de este 24 de agosto hasta la noche del 28 se podrán ver las auroras boreales de Groenlandia en directo en RTVE.es desde las 02.30 hasta las 03.30. 
 Este año, gracias al aumento de la actividad solar, podrán observarse especialmente bien, según la Asociación científico-cultural Helios, un colectivo sin ánimo de lucro que promueve proyectos para divulgar la ciencia. Esta organización retransmitirá las imágenes desde el sur de Groenlandia, en el glaciar Qaleraliq .
 Un fenómeno único en forma de luz Las auroras boreales son fenómenos en forma de brillo o luminiscencia que se observan en el cielo por la noche en la zona polar del hemisferio norte. Aunque los mejores meses para disfrutar de ellas son enero y febrero por las bajas temperaturas, en agosto podemos verlas en lugares de latitudes más bajas. Son fenómenos únicos por su amplísima variedad de colores y formas: rayos de luz alargados, dorados, verdes, violetas, en forma de espiral, de bandas, de este a oeste, delgados o gruesos…
 Tiemblan y se mueven por el cielo nocturno y el efecto puede verse desde minutos hasta horas. Se producen por la mezcla de átomos, oxígeno y nitrógeno que crean una luz natural en las capas altas de la atmósfera, donde la presión es muy baja. 

La zona que mayormente destaca es la de Tromso y las Islas Lofoten

Aurora Borealis Aura (HD)

25 de agosto de 2012

Manual para comer una PAELLA VALENCIANA ENTRE AMIGOS.

LA PAELLA VALENCIANA ENTRE AMIGOS.



Si come de la Paella, Vd. debe saber:

La paella es como una caja de quesitos en porciones.

Los jugadores están distribuidos alrededor de la paella de forma equidistante.

A cada jugador le corresponde solo el quesito que tiene delante de sus narices.

El cubierto oficial del juego es la cuchara de madera o metal.
Si el jugador quiere exprimir limón en su área, deberá tener autorización verbal de sus dos vecinos, a los que procurará no salpicar.

El juego comienza cuando el macho dominante de la manada dice "Vinga que es gela l'arròs!" (Tr.: ¡Venga, que se enfría el arroz)

Si la paella está buena, el elogio al cocinero se hará de forma intermitente cada dos cucharadas durante toda la comida.

Los tropezones que hay en cada sector son propiedad del jugador titular de ese espacio. Si algún elemento integrado en su zona no es del gusto del jugador lo depositará delicadamente en el centro de la paella para que lo disfrute otro jugador.

Las piezas de carne cuando salen de la paella no pueden volver, ni por partes, ni en los huesos.

Si alguien invade el espacio de otro jugador sin permiso, será amonestado, a la segunda oirá aquello de "eres un poc fill de puta" (Tr.: Eres un poco malandrín) y tendrá que pagar los carajillos.

Se entiende que un jugador abandona, cuando apoya la cuchara en el borde de la paella y dice "Estic fart, ja no puc més!" (Tr.: Estoy harto, no puedo más) En ese momento su zona queda franca y puede ser ocupada.

Queda terminantemente prohibido girar la paella para acceder a otro punto donde aún queda arroz.

Si la paella baila alguien deberá coger del asa para estabilizarla. El/los jugador(es) que se ocupen de este cometido recibirán elogios del resto, que se emplearán a fondo para mantener siempre llena la copa de vino del esforzado estabilizador durante toda la comida.

Cuando se toca hierro con la cuchara, en las postrimerías de juego, los valencianos se enfrentan al "Socarrat", es un momento glorioso donde el nerviosismo cunde. El frenesí es tal, que aquello parece una prospección petrolífera.

 Los que no participan en el festín deben relajarse y esperar el postre.

La partida acaba cuando los jugadores se retiran o ya no queda nada en la paella, señal indiscutible que estaba buena o había mucha hambre.

Un trailer de 'Ecce Homo Restaurado' revienta la web


La mujer que restauró, por decirlo de alguna manera, el eccehomo de Borja (Zaragoza) se ha hecho famosa en todo el mundo y ha convertido su pueblo en centro de una auténtica peregrinación. 

 


La restauración del 'Ecce Homo' de Borja causa furor en la red. Cecilia Gómez, una octogenaria vecina de la localidad zaragozana, se encargó por su cuenta y riesgo de "restaurar" este fresco, y el resto ya es casi historia. Aunque asegura que su trabajo "no está terminado", las autoridades le han prohibido volver a tocarlo. Por supuesto, el suceso ha dado lugar a todo tipo de chistes y montajes en Internet.
 Seleccionamos algunos de los mejores.

22 de agosto de 2012

José Martínez Ruiz - "Azorín" (1873-1967)

José Martínez Ruiz, alias "Azorín" (1873-1967), ensayista, novelista, autor de teatro y crítico, nació en Monóvar (Alicante). Estudió leyes en Valencia y marchó luego a Madrid para dedicarse al periodismo. A partir de 1905 toma el seudónimo de “Azorín”. Antes ya había escrito bajo el seudónimo de “Cándido” y de “Ahriman". 


No es el autor más importante de la generación del 98, pero sí el más representativo. Su biografía, como la sencillez de su persona, es pobre en incidentes. Se crió en el mediterráneo levantino. Trajo a Madrid consigo la herencia griego-árabe de Levante.

Trabajó activamente en política durante los primeros años de su carrera. En Madrid se dedica a la bohemia y al trato con anarquistas y con izquierdas radicales. Luego se fue haciendo cada vez más republicano, para terminar siendo monárquico conservador a su muerte.

El joven escritor hacía gala de un nihilismo existencial y una simpatía por el anarquismo, ideología que no sólo defendió pública y brillantemente desde estas colaboraciones periodísticas, sino también a través de la traducción de algunos de los textos más extremistas de Kropotkin.

Su progresiva tendencia hacia el conservadurismo en política no se produjo sin cierta ambivalencia: inquietud por la salud pública del país y, al mismo tiempo, manifiesta necesidad de arrimarse a quienes ostentaben el poder y garantizaban la seguridad.

Así tras haber proclamado primero su afinidad hacia la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930), al venir la II República se mostró abiertamente republicano. Durante la Guerra Civil (1936-1939) vivió cómodamente exiliado en París. Y a su regreso a España al finalizar la contienda fratricida, se declaró nacionalista y se constituyó, a partir de entonces, en un punto de referencia obligado para los intelectuales conservadores.

Uno de los primeros mentores de la obra de "Azorín" fue el también levantino novelista Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928), quien, desde su cargo de director del diario El pueblo, brindó al joven escritor alicantino la oportunidad de difundir sus artículos iniciales (firmados, en aquellos albores de su carrera periodística, también con el pseudónimo de "Ahrimán").

Publicó sus primeros trabajos periodísticos en medios tan radicales como los rotativos y revistas de clara adscripción republicana El País, El Progreso, Arte Joven, Revista Nueva y Juventud.

Siempre fue un típico hombre de pequeña ciudad de provincia. Su seudónimo significa ‘azor’, ave fina, inquisitiva. Alguno lo asocian con el verbo “azorarse”, pensando en su interior tímido y reconcentrado. Frente al Unamuno vociferante, Azorín es el silencioso; frente al Valle-Inclán teatral, Azorín es el sencillo.

Su biografía sería una antología de sus libros que en el fondo son una colección de emociones ante paisaje, cosas, libros. Surgió a contrapelo de la sociedad de su tiempo y terminó reconciliándose con ella. No le distinguen las virtudes heroicas y se caracterizó toda su vida por su sencillez.

Fue uno de los escritores que a comienzos del siglo XX luchó por el renacimiento de la literatura española. Fue el propio Azorín quien bautizó a este grupo con el nombre de generación del 98, como se le conoce en la actualidad. Fue el máximo representante de la generación del 98, movimiento literario que él definió, conceptualizó y defendió.

La evolución hacia posturas más conservadoras que fue experimentando en su ideología se hizo patente en sus escritos literarios y periodísticos. Del anarquismo radical y el nihilismo existencialista de Nietzsche y Schopenhauer, "Azorín" pasó a llevar una vida tranquila y sosegada, de escritor sereno, preciso y metódico, y a introducirse poco a poco en la política española conservadora.

AZORÍN Y SU IMPORTANCIA PARA EL 98

La obra y la persona de Azorín son fundamentales para comprender la mentalidad de los hombres del 98. Azorín es el 98. Todas las características de esta generación coinciden en su persona y en su obra. Es el escritor que con más contundencia reacciona contra la prosa, la vaciedad literaria, la grandilocuencia y el heroísmo del XIX.

Azorín es una figura esencialmente literaria. Su desdén por las formas heroicas del XIX le llevan a buscar lo cotidiano, lo sencillo, los “primores de lo vulgar”, lo pequeño. En este sentido representa la autenticidad que tanto buscaban los autores del 98, frente a la inautenticidad triunfalista del XIX. Azorín dio el nombre al 98 y su obra fue la realización exacta del programa de toda esta generación.

IDEARIO DE AZORÍN

El tema dominante de sus escritos es la eternidad y la continuidad, simbolizadas en las costumbres ancestrales de los campesinos, la preocupación por la identidad nacional, la contemplación emotiva del paisaje del interior de la Península y la constante meditación sobre el cíclico fluir del tiempo (ecos nietzscheanos del "eterno retorno"). Su máxima: "Vivir es volver a ver".

A pesar de ciertas veleidades políticas, Azorín es ante todo un temperamento contemplativo. Su capacidad es la sensibilidad, la capacidad de percibir el valor emotivo y poético de las cosas. No es apasionado y tormentoso (o atormentado) como Unamuno, sino de espíritu fino y delicado. Ve los sutiles matices de todo y sabe destacar el profundo sentido humano de las cosas pequeñas. Su fuerte es el gusto por lo pequeño, lo cotidiano. Desprecia las formas heroicas, por eso su gusto por Nietsche al principio es difícilmente comprensible. Su obra tiene más paralelos con el poeta austriaco Rainer Maria Rilke (1875-1926): sentido del tiempo y de la muerte, gusto por las cosas vivas y no por ideas o por creaciones al estilo de Unamuno.

Azorín tiene ojos de pintor y alma de intelectual. En él predomina lo visual como buen hombre levantino. Sus descripciones y visiones son exclusivamente plásticas. Su sensibilidad es la del hombre cultivado y educado. Es una sensibilidad delicada con dos vertientes: la estética y la moral. Es decir, su estética está dirigida por ciertas ideas. Elimina de las cosas todas las notas excesivas y recompone la realidad de forma enumerativa, catalogando los pormenores.

España:
Sus ideas sobre España son las del 98. Primero ataca a la tradición española. Pero luego se esforzó por comprender y valorar la tradición nacional. Pronto abandona la idea de la europeización de España típica de los regeneracionistas. En esto es como Unamuno, que postulaba una “iberización de Europa”, pero exigirá, contra Unamuno “un lazo sutil que nos una a Europa”.

Moral:
La moral de Azorín surge de su amable escepticismo al estilo de Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592), escritor francés que introdujo por primera vez el ensayo como forma literaria: bondad, comprensión, tolerancia, todo sin trasfondo metafísico ni religioso. Cree en el progreso (contra Unamuno), pero no en el progreso material, sino en el “de las sensibilidades”. El ideal humano es cuestión de sensibilidad. “La ilusión es la verdad más alta, porque nos sostiene y nos consuela”. Al final de su vida habló de su “catolicismo firme, limpio y tranquilo y con ideas justas, firmes, serenas, ortodoxas y españolísimas”. Murió siendo condecorado por el ministro de Información bajo la dictadura franquista.

El tiempo:
A veces recuerda Azorín a San Agustín en su preocupación por inquirir qué es el tiempo. “A saber lo que es el tiempo he dedicado grandes meditaciones”. En las Confesiones de un pequeño filósofo (1904) nos cuenta sus recuerdos de la infancia, lo que explica su obsesión por el tiempo: En un pequeño pueblo “donde sobraban las horas”, se le amonestaba siempre porque “llegaba tarde”. Azorín se preguntaba: “¿Por qué y para qué es tarde? ¿Qué empresa vamos a realizar que nos exige contar los minutos? No lo sé, pero os aseguro que esta idea de que siempre es tarde es la idea fundamental de mi vida”.

En su obra el recuerdo de lo que desapareció ocupa un lugar primordial. En esto recuerda a Unamuno, cuyo tema fue siempre también la pérdida de la niñez, de un estado paradisíaco, donde no había preocupación por el tiempo: eternidad contraria a la historia, inmortalidad contra muerte. “Del pasado dichoso solamente podemos conservar el recuerdo, la fragancia del vaso”.

Para Azorín, tiempo es dolor. Podemos verlo en su ensayo Una ciudad y un balcón. En él describe Azorín un pueblecito, evocando diversos tiempos históricos: La época del siglo XV, en que convivían lo pintoresco medieval con las ansias expansivas y renacentistas del Nuevo Mundo. El ensayo está contenido en su libro Castilla (1912), donde también podemos leer su estupendo trabajo Las nubes.

La tragedia y la emoción del tiempo es el Leitmotiv, el asunto que se repite en la obra de Azorín. Junto a la idea de la caducidad de lo terreno, tenemos también la de la absoluta inmutabilidad. “Desaparecen los hombres, pero permanece lo humano”. Hay una realidad universal y eterna, que enlaza pasado, presente y futuro. “Lo fugitivo permanece y dura”. Como decía Unamuno, “todo queda pasando” y para Antonio Machado, “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar”. En el fondo hay siempre continuidad histórica.

"Azorín", miembro de Honor del Instituto de Cultura Hispánica. (julio 1962)

Todo pasa y acaba en la vida: los grandes hombres, las grandes acciones, las grandes pasiones; en cambio, el tejido oscuro de las pequeñeces y las vulgaridades que forma el fondo de la vida diaria, se repite constantemente igual, y sólo en él encontramos el lazo permanente que une a todos los hombres de todos los tiempos.

La abulia o el fallo de la voluntad:
Esta es una constante también en la concepción del mundo de Azorín. El fallo de la voluntad y la atomización del tiempo llevan a la crisis de la voluntad, típica de los héroes tempranos de Azorín. Esa desilusión, ese escepticismo y abulia son el reflejo del ambiente nacional de los hombres del 98. Su novela La voluntad es la novela del 98, la novela de la abulia y el fracaso.

ESTILO Y TÉCNICA LITERARIA DE AZORÍN

Azorín introdujo un estilo nuevo y vigoroso en la prosa española. La meta de Azorín es percibir “lo substantivo de la vida” a través del detalle, del pormenor. Su interés gravita no en los grandes hechos espectaculares, sino en lo nimio, lo minucioso e insignificante, que por sernos habitual nos pasa desapercibido. Pero no cultiva un realismo fotográfico, sino que busca la profunda significación del detalle en casa cosa.

Es su técnica impresionista: buscar a través de la sensación la íntima realidad de las cosas. Por eso sus descripciones están animadas de tierna emoción y de delicadeza.

Sencillez, claridad y precisión son las cualidades principales de su estilo. Su estilo es sencillo, sin las vaguedades grandilocuentes del XIX. Tiene gran expresividad y exactitud. Su estilo tiene fluidez y límpida trasparencia.

La elegancia es la sencillez. No seamos afectados. Los hechos narrados sencillamente llegan más a nuestra sensibilidad que los grandes superlativos. Colocad una cosa después de otra. Nada más y nada menos. Esto es todo.

Azorín comenzó a escribir en castellano con estructura sintáctica francesa. Sus primeros escritos parecen traducciones literales del francés. Así descubrió el valor de la frase corta. Una de sus características es la puntuación: Rompe frases largas mediante puntos, incluyendo en la frase siguiente la conjunción o el adverbio. En la distribución del punto radica el estilo de Azorín y su secreto. Así se opone a la prosa declamatoria del XIX; por otra parte, sin embargo, quita así al idioma sus posibilidades máximas de expresión. Su prosa corresponde a su mentalidad fragmentaria y minuciosa. Su lenguaje es más paratáctico que sintáctico. La sintaxis de Azorín es simple, con predominio de oraciones yuxtapuestas; evita la subordinación.

Para Azorín, en la realidad no se dan los elementos en síntesis, sino descompuestos y estáticos, sin movimiento de conjunto. Su prosa no es película, sino una serie de fotogramas: impresionismo. Lector de Nietzsche, no tuvo el filósofo alemán influencia alguna en su estilo. Azorín admiraba, por ejemplo, más el estilo del Discurso del Método (1637) del filósofo, científico y matemático francés René Descartes (1596-1650).

La sensación que deja su prosa es de pulcritud. Su léxico está lleno de neologismos y términos arcaicos como en Unamuno, pero usados con gran tacto. Su léxico es muy rico. Fue el escritor que más arcaísmos introdujo en el español contemporáneo. Su estilo enriqueció la prosa castellana.

LA OBRA DE AZORÍN
Azorín tentó la totalidad de los géneros literarios en prosa. Es crítico, ensayista, periodista, viajero, novelista, dramaturgo y memorialista.

AZORÍN CRÍTICO LITERARIO
Sus páginas críticas más logradas quizás sean las que hacen una interpretación original de los clásicos españoles. Azorín intenta expresar las impresiones que en él producen la lectura de los clásicos. Ha demostrado que vale más “acercarse a los clásicos por deleite que por erudición”. Sus comentarios tienden a destacar el “espíritu y ambiente de la obra”. Sus estudios literarios se perfilan como una manifestación sui generis de la denominada "crítica impresionista".

Azorín fue uno de los principales responsables de la resurrección de los clásicos en el siglo XX, tanto en los grupos elitistas de cultura como en las capas populares del espectro social.

La crítica literaria en España (1893)
Esta obra puso de manifiesto no sólo sus extensos conocimientos acerca de las Letras hispánicas de todos los tiempos, sino también una extraordinaria capacidad para la observación sutil de los detalles literarios y biográficos más inadvertidos.

Los anarquista literarios (1895)
Sus lecturas y traducciones de los textos del pensador anarquista ruso Piotr Alexéievich Kropotkin (1842-1921) le inspiraron esta obra que, sumada al contenido radical de los artículos de Azorín publicados por aquellos años en los rotativos más progresistas del país, contribuyó a fijar la imagen de un escritor airado y extremista, si bien es cierto que pronto encauzado hacia ese anhelo de regeneración nacional que aglutinaría a los autores de la por él denominada "Generación del 98".

Buscapiés (1894)
Estas dos primeras obras precoces vieron la luz bajo los pseudónimos de "Cándido" –alusivo al personaje universal de Voltaire– y "Ahrimán".

La ruta de don Quijote (1905)
Lecturas españolas (1912)
Clásicos y modernos (1913)
Los valores literarios (1914)
Al margen de los clásicos (1915)
El licenciado Vidriera (1916)

Más tarde se llamará Tomás Rueda)
Rivas y Larra (1916)
Los dos Luises (1921)
De Granada y Castelar (1922)





AZORÍN PAISAJISTA
Azorín dedicó sus mejores obras a analizar el paisaje y el alma de España, temas preferidos por los hombres del 98. Pocos como Azorín han sabido ver la profundidad y belleza de la inmensa llanura castellana, ni saber describir con tanta emoción los pueblecitos castellanos en los que parece haberse detenido la historia desde hace siglos.

“Costa (el regeneracionista), el paisaje español y los clásicos castellanos me han formado”. A Azorín se debe la reconciliación de los españoles con sus clásicos. Cuando España pierde sus últimas colonias de ultramar en el 1898, tiene Azorín 26 años. La situación política de aquel tiempo le impresionó. El autor que más le influyó entonces fue el escritor romántico y periodista Mariano José de Larra (1809-1837), primer “noventayochista” del XIX. Ser sucesor de Larra fue una meta para Azorín.

Nadie describió ni cantó tan apasionadamente el páramo castellano como Azorín. La descripción del paisaje castellano fue una de sus pasiones, junto con la descripción de la historia de España. En la historia y descripción de tipos españoles busca Azorín lo que no cambia, lo cotidiano que siempre permanece en el cambio de las cosas. Ve el presente dependiendo del pasado. Le interesa lo “que siempre ha sido”. “La vida es retorno, lo que vive vuelve otra vez; pues lo que no vuelve, no tiene vida”, lo que nos recuerda el “eterno retorno” nietzscheano.

Así resuelve Azorín el problema del tiempo que tanto le preocupaba. Todo pasa, pero hay algo que siempre se repite, eso es lo que queda siempre. Eso que queda es lo cotidiano, lo nimio, lo sin importancia, lo acostumbrado. Todo lo que pertenece a la vida cotidiana de los hombres de todos los tiempos y que pertenece a la existencia humana; no las grandes acciones individuales que hoy son admiradas y mañana nadie se acuerda de ellas. Para Azorín, lo grandioso, trágico, heroico y genial son solamente excepciones, lo esencialmente humano es lo constante de lo cotidiano, lo acostumbrado. Lo acostumbrado es lo que retorna del pasado, es lo que queda, lo que, como decía Unamuno, “pasa y queda y que se queda al lado y no se muda”.

Su espíritu triste, en el fondo, procede de la sensación de que todo pasa, de que lo que pasa no es recuperable. “Las cosas hermosas deben durar eternamente”. Pero lo cierto es que no duran. Todo pasa, por eso intenta Azorín ganar al tiempo algo permanente: en las descripciones minuciosas de tipos y paisajes, buscando siempre en lo cotidiano lo permanente. Es lo que hace en las obras sobre España y su paisaje:

Los Hidalgos (1900) (recogida más tarde en:)
El alma castellana (1600-1800) (1900)

Con la publicación de esta obra, Azorín inauguró su devoción literaria y espiritual hacia los paisajes del interior de la Península y hacia la idiosincrasia de las figuras culturales que había dado esta tierra.  En "el alma castellana" veía lo más puro y representativo de la identidad nacional. Sus reflexiones cobraron un amplio enfoque regeneracionista a raíz de la depresión general en que incurrieron todas las capas de la sociedad española después del desastre colonial de 1898.

Este valioso texto ensayístico muestra su devoción por Castilla, por sus gentes, por su idiosincrasia y por sus escritores clásicos, aquellos que, como Garcilaso de la Vega, el anónimo autor del Lazarillo o Miguel de Cervantes, habían contribuido a forjar una identidad nacional que, tras la crisis del 98, era necesario reconstruir.

Los pueblos (1905)
La ruta de Don Quijote y Sancho (1905)
España, hombres y paisajes (1909)
Castilla (1912). Obra cumbre de Azorín.
Un pueblecito, Riofrío de Ávila (1916)
El paisaje de España visto por los españoles (1917)
Valencia (1941)


Azorin por Zuloaga (este cuadro está en Monovar en su Casa Museo)

AZORÍN NOVELISTA
En las novelas de Azorín la acción y la intriga casi no cuentan. Son relatos, a menudo autobiográficos, donde lo esencial es el ambiente, los tipos, el paisaje, descritos con la técnica del detalle típica de Azorín.

Lirismo descriptivo, impresiones personales y recuerdos autobiográficos, estos son los elementos de sus novelas, todo sin grandes conflictos dramáticos. Se ha señalado la dependencia de Azorín respecto de los hermanos Edmond Huot de Goncourt (1822-1896) y Jules Huot de Goncourt (1830-1870). Con esto se adscribe Azorín al impresionismo. Hay que decir que esta dependencia es puramente formal y no afecta en nada al material ni al modo de tratarlo.

Las primeras novelas de Azorín son, con en el caso de Unamuno, más un instrumento para expresar y exponer sus ideas. EL perfecto analista del mundo exterior fracasa ante los procesos espirituales de sus personajes. No tiene capacidad para describir procesos complejos síquicos, su fuerza está en la descripción estática de situaciones como mosaicos de un todo.

La Voluntad (1902)
Novela de la abulia y el fracaso. Se puede resumir como la novela de mucha invención (Dichtung) y poca verdad (Wahrheit). Es su novela más famosa. El carácter del protagonista es el no tener carácter alguno, es la falta total de carácter. La novela transmite al lector un aburrimiento terrible; es la novela de la abulia. Es la novela del 98: El fracaso del hombre inteligente en un pueblo vulgar.

Antonio Azorín (1903)
Es la novela de poca invención y mucha verdad. Antonio Azorín es el personaje de la trilogía: Intelectual, tímido ante la vida, reconcentrado y con ansias de renovación como los hombres del 98.

Las confesiones de un pequeño filósofo (1904)
Es la novela de la verdad, de los recuerdos personales.
La voluntad es un texto elaborado a partir de hondas reminiscencias autobiográficas, que abre una trilogía narrativa completada, poco después, con las novelas Antonio Azorín y (1903) y Las confesiones de un pequeño filósofo (1904). Se trata de tres piezas plenamente representativas del espíritu generacional: triunfo del desánimo y del desaliento, rechazo generalizado de un racionalismo mal aplicado que había acabado con la auténtica idiosincrasia del pueblo español.

Estas obras, llenas de fuertes tensiones y contradicciones ideológicas, ponen de manifiesto la enconada pugna entre el deseo de regenerar el país y, por otra parte, la necesidad de preservar su carácter e idiosincrasia. Son, en cierto modo, tres novelas fallidas; pero, a la vez, tres extraordinarios ejercicios reflexivos y creativos que atestiguan la existencia de un género híbrido entre el ensayo y la narración.

Esta trilogía (La voluntad, Antonio Azorín y Las confesiones) expresa el pesimismo del 98, con sus personajes abúlicos y fracasados. En el fondo, rezuman también el pesimismo del filósofo alemán de Arturo Schopenhauer (1788-1860), muy leído entonces en España, junto con el vitalista Friedrich Nietzsche (1844-1900).

Antonio Azorín es un hombre recogido en sus ideas y vida interior, sin fuerza de voluntad que le lance al mundo de la acción. Es la tragedia del español, educado años enteros en una visión del mundo determinista y trascendental que no le capacita para la acción directa personal, para el goce esforzado de la vida. Toda la vida es aburrimiento, todo es vano y los hombres están presos de su pasado; la vida es dolor: “Un día llama a otro día y así todo se encadena llanto a llanto y pena a pena” (Calderón de la Barca).
Son todos personajes de cualidades intelectuales grandes, pero que se pasan la vida reflexionando sobre todos los temas, para ocultar su incapacidad de vivir una vida que no tiene nada digno de ser vivida. Un pesimismo nihilista y cultural atraviesa todas estas obras. El autor más por el personaje de Azorín en esta trilogía es el ensayista francés Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592).

Voluptuosidad, fuerza, elegancia, dinero y poesía, son los mayores bienes de la vida. Azorín se siente fracasado y triste al sentirse sin ninguno de estos bienes, “porque la vida sin una de esas fuerzas no merece la pena de ser vivida”.

Don Juan (1925)
Es la primera novela a la que Azorín dio el nombre de novela. El ambiente es el mismo que el de las demás novelas: la pequeña ciudad aburrida. Don Juan fue en su pasado un “gran pescador”. Gustó de lleno las mujeres, tuvo riquezas, castillo, servidores. Ahora vive pobre; una enfermedad cambió su vida. Ya no quiere saber nada del amor terreno ni de los bienes de este mundo. No es precisamente un creyente practicante que visita la iglesia, pero sí un hombre piadoso. Un solterón que no puede dejar de vestir elegante aún; su elegancia tiene algo de melancólico. “Pone la amistad por encima de todo”. No se queja de los hombres ni del destino, acepta las debilidades humanas, para las que tiene siempre una sonrisa comprensiva. Es un contemplador humorístico del mundo. Siempre dispuesto a ayudar; regala siempre lo que puede, sin esperar recompensa alguna. Es un predicador de la tolerancia, un señor amable con todos sus servidores.

Doña Inés (1925)
Dos obras que apenas aportaban novedades respecto a las técnicas narrativas que empleara el autor alicantino veinte años atrás.

Félix Vargas (1928)
Intenta desarrollar una nueva técnica de vanguardia.

Superrealismo (1929)
Blanco en azul (1929)
Sugestivo libro de cuentos.
El escritor (1941)
Capricho (1942)
Cavilar y contar (1942)
Libro de cuentos.
El enfermo (1943)
María Fontán (1943)
Salvadora de Olbena (1944)
La isla sin aurora (1944)

En estas seis novelas posteriores a la Guerra Civil (1936-1939), Azorín sigue postulando un cierto distanciamiento "deshumanizado" entre realidad y ficción que mantiene anacrónicamente vivo el afán innovador de la Vanguardia, cuando la narrativa de la posguerra vuelve los ojos hacia el realismo social. De ahí el relativo fracaso de estas últimas creaciones novelescas de Azorín.

AZORÍN DRAMATURGO

Azorín escribió muy tardiamente teatro, fue un intento pasajero. Durante el segundo lustro de la década de los veinte, Azorín comenzó a cultivar el género dramático, al que aportó una serie de obras escasamente representadas en los escenarios españoles de la época. El éxito de su teatro ha sido muy escaso. Es un teatro de misterio, que desarrolla temas trascendentales como la vida, la muerte, la felicidad y el tiempo, pero de una manera más descriptiva que activa y dramática.

La fuerza del amor (1901)Su primera pieza teatral: una tragicomedia. Empeño por recuperar el legado de los clásicos y por resucitar su pensamiento o sus propias figuras, convertidas en personajes literarios.

Judit (1926)
Old Spain! (1926)

Lo invisible (La arañita en el espejo, El segador y Doctor Death, de 3 a 5) (1928)
Son tres piezas que componen la trilogía teatral titulada Lo invisible. Trilogía sobre misterio y muerte. Son sus obras de más éxito.

Brandy, mucho brandy (1927)
Una obra menor.
Angelita (1930)
El tema es el tiempo.
Cervantes o La casa encantada (1931)




Faltan títulos, los podreís encontrar en: COMO EL RAYO de Ramon Fernandez Plameral

Azorín, maestro sublime.